La Educación Virtual

Las identidades de los jóvenes universitarios se están definiendo en parte con los libros que leen, pero también con los programas de televisión que miran y con los hipertextos multimedia por los que navegan cotidianamente. Por eso, la Universidad necesita comprender las nuevas culturas juveniles y, a partir de ello, construir modelos educativos alternativos, ya que la mayoría de los actualmente existentes se caracterizan por su formalismo, su insensibilidad cognitiva y rigidez de las estructuras curriculares. De hecho, los jóvenes universitarios se encuentran parcialmente escindidos, entre a diversidad, actualidad y apertura de fronteras que dinamizan hoy el mundo de la comunicación, y la pasividad, uniformidad, redundancia, anacronía que lastran desde dentro el modelo y el proceso escolar.

Actualmente, el llamado aprendizaje no formal está siendo objeto de un interés creciente por parte de educadores, comunicadores, diseñadores, psicólogos, técnicos de la informática y otros profesionales, quienes están procurando construir una oferta educativa diversificada en todos sus elementos y mucho más atractiva que la que se ofrece en las aulas de manera tradicional.

El aprendizaje no formal se realiza a través de diferentes lenguajes y medios, privilegia los audiovisuales y la interactividad virtual, además de que busca involucrar a los sujetos de manera integral. Es este tipo de aprendizaje el que debiera inspirar las propuestas de educación tecnificada, ya que le daría una razón de ser diferente a la de la mera tecnificación de contenidos tradicionales. Con las nuevas tecnologías y medios de información y su expansión galopante en las sociedades contemporáneas, las oportunidades de aprendizajes semipresenciales o no presenciales se multiplican.

Todo lo anterior nos plantea por lo menos dos grandes desafíos como Institución. El primero tiene que ver con la urgente necesidad de ir asumiendo, en toda la complejidad que implica, ese tránsito de una sociedad que enseña a una sociedad que aprende. El otro desafío consiste en rediseñar las interacciones educativas, enfocándose más en los sujetos, sus procesos y sus contextos, y menos en los contenidos en tanto punto de partida. Los contenidos en todo caso serían puntos de llegada, ya que hay que reconstruir procesos y redes, por tanto, nuevas institucionalidades que apoyen ese rediseño de metas, informaciones, saberes y conocimientos que ya están constituyendo la nueva sustancia de la educación en el siglo XXI.

En este tenor, el impulso sistemático para desarrollar institucionalmente nuevas modalidades educativas que se funden en las nuevas tecnologías de información es uno de mis propósitos. Se trata de desplegar las capacidades institucionales de gestión, formación e innovación en el campo de la educación virtual, tendientes a lograr que una parte de la oferta educativa de nuestra Unidad se realice y consolide por medios virtuales, con objeto de mejorar y diversificar las prácticas docentes en os campos pedagógicos y tecnológicos, para alcanzar mayor calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Con esta aspiración, en diciembre de 2005 tomé la iniciativa de crear la Oficina de Educación Virtual con el fin de generar un espacio institucional para su desarrollo. Sus principales objetivos son: que el personal académico y los alumnos de la UAM-A utilicen de manera práctica y eficaz los instrumentos tecnológicos y pedagógicos basados en la corriente de innovación en educación virtual; y que los alumnos reciban una parte de su formación a través de sistemas virtuales, para que su aprendizaje sea acorde con el estilo de vida profesional que demanda la sociedad contemporánea.

Para lograr estos objetivos será necesario también que, en su momento, los consejos divisionales realicen las adecuaciones correspondientes a sus Planes y Programas de estudio para que se contemple la modalidad de enseñanza semipresencial, así como en el Reglamento de Ingreso y Promoción del Personal Académico.

En este sentido, la tan referida formación integral de los alumnos pasa obligadamente por la formación de sujetos cultos y conocedores de las distintas manifestaciones artísticas, así como por la posibilidad institucional para incentivar la capacidad creativa y estética de los propios sujetos en continua interacción con sus pares. El impulso a la llamada tercera función sustantiva de la Universidad es, desde mi perspectiva, indispensable para conseguir que los jóvenes logren incorporarse a las exigencias de la vida académica.

Dr. Adrian de Garay Sanchez

Rector de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco

“Casa Abierta al Tiempo”


About this entry